“La ausencia de color en la obra de Peñaloza nos recuerda a la representación del mundo que haría El Bosco en los paneles anteriores abatibles de su tríptico El Jardín de las Delicias, también sin personajes, también desolado. La grisalla enfatiza esa sensación de desesperación y drama, recordándonos también la serie de grabados Los desastres de la guerra, de Francisco de Goya”.