El título de la exposición responde a dos aspectos fundamentales de mi práctica. En primer lugar, alude al procedimiento físico desde el cual enfrento la pintura: siempre trabajo de frente al lienzo, con el brazo a noventa grados respecto a mi cuerpo, sin desviar la vista del plano sobre el que intervengo. En segundo lugar, refiere a la construcción misma de las imágenes, donde los cuerpos, objetos y elementos representados también son vistos desde el frente. Esta frontalidad anula toda diagonal y punto de fuga, lo cual es esencial en mi trabajo, ya que sitúa la pintura en una lógica cèzariana (en referencia a Paul Cézanne), donde el espacio no se construye en profundidad, sino desde la superficie. – Joaquín Reyes